21 de octubre de 2008

Y de repente...

...llega una pequeña racha de mala suerte
:(

3 de octubre de 2008

Él



No, no es el gato se Shrek pero es mucho mejor, es Coque!! (aka Coco, aka Coconut, aka Coquenut, aka coliflor, aka súper-b) Bonito, verdad? Casi tanto como "porculero"... A veces te da la noche, te muerde o te araña o tira cualquier cosa con tal de que te despiertes y le pongas comida. Otras veces, sin embargo, cuando el constipado (como hoy) o un accidente de moto (como hace un tiempo) te obligan a permanecer en cama, se tumba a tu lado, con su cabecita en el hueco de tu axila y duerme contigo, dándote calor y, de vez en cuando, algún lametazo (o mordisquito) cariñoso.

2 de octubre de 2008

La vuelta al cole

Hay quien dice que trabajar te hace libre pero, cada mañana, cuando me dirijo al despacho, la única frase célebre que me viene a la cabeza es la de aquel legionario romano en el momento en el que Astérix y Obélix (o Asterix y Obelix) abandonaban el derruido campamento: "¡Enrolaos!, decían. ¡Veréis mundo!, repetían." Así me siento yo: engañada. No es que eche de menos la vida del estudiante: he crecido y conmigo mis responsabilidades y eso es algo que acepto sin rechistar (aunque no de forma abnegada, ¡ojo!) Sin embargo, sí que echo de menos estudiar, bueno más que estudiar aprender.

Hasta hace unos días, llegaba a casa del trabajo y el tiempo restante hasta la hora de acostarme lo dedicaba al mero ocio, sentía que me estaba anquilosando mentalmente. El ocio está bien, está genial, es fantástico!!!! Pero... ¡eh! ¡Tengo una mente! Y si no la uso de vez en cuando acabará atrofiándose. Así que he decidido poner fin a esta situación y, en plena época de crisis, ¡me lanzo de nuevo al mundo universitario!

No dejaré de trabajar y no volveré a la Complutense, sino que lo haré a través de la UNED: retomaré Ciencias Políticas. Terminaré la carrera que "abandoné" por Antropología: acabaré lo que empecé.

Por mí, por mi cerebro y por Tutatis!!!

26 de agosto de 2008

Verano

Es duro volver a la rutina después de unas maravillosas (y muy breves) vacaciones... Cuando empezaba a acostumbrarme a no madrugar en absoluto, el penetrante sonido de "chicharra" (mi despertador) me recordó que no todo es ocio, desgraciadamente. Aunque no dejo de pensar en cómo me aburriría si no tuviera otra cosa que hacer que estar tumbada en la orilla del mar o al borde de una piscina, por lo menos ahora, dentro de unos años quizás no piense igual.

Lo mejor de las vacaciones es que siempre hay una partida de scrabble que jugar, un libro que leer, una población que visitar, un paisaje que descubrir... La diversión es inagotable (en todas sus versiones)!! Es cierto que mi concepto de lo divertido ha variado un poco con los años y que mis vacaciones se han acortado mucho. Recuerdo cuando salía del cole el último día de clase con tres meses bajo el brazo para disponer de ellos a mi antojo: la vastedad del mundo aún por descubrir se abría ante mí. Noches en las que podía estar hasta tarde jugando en la calle, días que pasaba corriendo de acá para allá, subiendo a los olivos que se convertían en inexpugnables fortalezas medievales o barcos llenos de piratas ávidos de tesoros, según el día. Cuando el campo de avena era el mar más azul que hubieses visto nunca o el desierto más árido o el bosque más mágico, oscuro y aterrador. Y el constante olor a verano, siempre presente. Esa mezcla de protector solar, arena, ganado, hierba, lavanda, tierra mojada tras la tormenta, salitre y sudor limpio, todos mis veranos olían así en un momento u otro, con lo que mi memoria agrupó todos esos aromas en uno sólo. No te preocupaba volver, tan intensamente vivías el momento que no pensabas en lo que vendría después. Por otro lado, era algo que llegaba de forma natural junto con la caida de las hojas: el principio del otoño. Sabías que estaba cerca cuando tenías que empezar a poner una colcha sobre la sábana, cuando aún no hacía frío pero empezabas a dejar de sentir el calor y llegaba el momento de visitar las papelerías y hacerme con un surtido de nuevos bolígrafos, cuadernos, libros, carpetas, algo que me fascinaba.

Ahora lo veo todo de distinta manera, desde otra perspectiva. Sin embargo, el verano sigue teniendo el mismo olor y el mismo gusto: el sabor de estar comiéndote la vida a bocados.

24 de julio de 2008

A oscuras.

Ya no te queda tiempo, se fue. No sabes cómo pero desapareció y te encuentras en ese momento en el que únicamente la soledad parece tener sentido y no quieres escuchar otra cosa que silencio. Y buscas silencio, bebes silencio, comes, respiras, tocas y vives silencio.

Ya pocas cosas tienen sentido. Te das cuenta de lo rápido que fue todo, de cómo unos acontecimientos se encadenaron con otros hasta llegar a hoy, al momento que vives. Sin saber ni cómo, ni qué, ni cuándo, ni dónde, ni por qué, ni quién. Sobre todo "quién": quién eres. Ahora ya no lo sabes. Bien es cierto que nunca lo tuviste demasiado claro, pero... ahora está totalmente opaco. Cuando observas tu reflejo te ves pero desconoces lo que hay más allá.

A veces tienes el deseo de escapar, de dejarlo todo atrás, de salir corriendo. No buscas huir, sino acercarte. Encontrarte. Empezar a ser tú, de nuevo y esta vez de forma definitiva.

El abrazo llega cuando menos lo esperas, por la espalda, sorprendiéndote. Es cálido, comprensivo, tierno, dulce... Y la muralla cae, la duda, el desasosiego, el agobio desaparecen y vuelves a respirar profunda y lentamente. Y entonces lloras, por todo: por lo que conoces y lo que no; por lo que fue, lo que es, lo que será y lo que pudo haber sido. Te acurrucas, no para esconderte sino para tomar fuerzas y resurgir, tras el llanto, siendo otra pero más tú de lo que nunca has sido. Vuelve el silencio y es mejor que el anterior. Es un doble silencio, es compartido: se esfumó la soledad.

10 de julio de 2008

Divagando...

Anoche, tras terminar de leer el cuarto tomo de "Los muertos vivientes" (gracias, gracias, Insertcoin!!) no dejaba de darle vueltas en mi cabeza a todo lo que había ocurrido en el libro. Puede parecer que un comic ambientado en un mundo en el que los muertos vuelven a la vida convertidos en zombies es algo banal o no pasa de ser un argumento de película de serie B, pero nada más lejos de la realidad.

En un mundo en el que todo el que fallece acaba convertido, aquellos que realmente están muertos son los supervivientes, sólo que aún no lo saben. Sin embargo, no quiero reducirme, este post quiere ir más allá: al fin de la sociedad tal y como la conocemos. Cuando todo aquello que tienes por seguro se desmorona, se desarma, ¿qué es lo que te queda? ¿Qué puedes hacer? Nadie sabe como reaccionaría en tal o cual situación sin haber pasado por ella. Bien, puede hacer una estimación pero es muy sencillo efectuarla desde el sofá de nuestra casa. ¿Qué haría yo? ¿Cómo reaccionaría si despertara un día y el mundo que conozco hubiera cambiado? Es eso lo que le ocurre a Rick: despierta de un coma y todo lo que le rodea es muerte, una pesadilla.

A través de los distintos tomos vemos como Rick y quienes le acompañan van evolucionando en un mundo que requiere medidas extremas y desesperadas a cada paso y pensamos "¿quién soy yo para juzgarle?" No podemos y eso me aterra. Si no puedo juzgar a Rick porque vive una realidad distinta de la mía (aunque sea ficticia), ¿quiere eso decir que tampoco puedo juzgar a aquellos que hoy en día habitan en un país con una cultura diferente? Si lo hiciera así, caería en el relativismo fácil ("como hay muchas realidades diferentes y cada realidad es válida todo está permitido"), algo a lo que me niego (como antropóloga y como persona) Sin embargo, si intentara que todas las realidades se ajustaran a la mía o las juzgara a todas en base a las reglas de ésta acabaría en el etnocentrismo más absoluto, ante lo que me niego aún más. Como antropóloga aprendí que debo ser anti-antirrelativista, debo reconocer que siempre me costó establecerme en dicha posición.

No puedo juzgar a nadie, ni pedirles que adapten su comportamiento a mis normas, pero sí puedo cuestionarme lo que hacen, preguntar, averiguar, estudiar... Hay muchas realidades, todas son varias, pero no hay ninguna que se encuentre fuera de toda duda.

¿Quién dijo que los comics no eran instructivos?

p.D.: Otro día hablaremos de como los zombis y otros no-muertos personifican uno de los mayores terrores del ser humano: el ser y no ser al mismo tiempo, la pérdida de la propia conciencia.

4 de julio de 2008

She´s back!!

Mara va a volver... A partir del lunes estaremos on the road again, en cuanto pase a recogerla al taller.

Mi Marita!!! Que vuelve a dormir cerquita de mí!!! Ay!! Qué ganas tenía!!!

:D