11 de diciembre de 2008

Free talk.

Hace frío fuera y eso me gusta: consigue que llegar a casa sea algo aún más placentero si cabe de lo que ya resulta por sí sólo (sobre todo porque mi piso en verano es un HORNO) Me das frío, un poco de nieve y algo de lluvia y yo soy feliz. Pasear y ver salir nubecillas de vaho cada vez que respiras.

A veces echo de menos mis cigarrillos, sobre todo en esta época del año, delante de una bebida caliente, en un Café tranquilo: sacar un libro, la cajetilla azul de Gauloises y cualquier mechero que llevara en ese momento y no hacer nada más que leer y fumar durante horas. Apurando la bebida o pidiendo otra. En silencio.

Quizás nací para la melancolía. Puede que sólo necesite unas vacaciones o volver a fumar, una vez, y sentir de nuevo el humo escapando entre mis labios. "Recuerdos de fumador", Paul Auster, Smoke y Blue in the face, Javier Krahe, todos conmigo y yo sin un mal pitillo que llevarme a la boca. Y encender. Y fumar. Y consumir. Y apagar.

10 de noviembre de 2008

Documentada

Por fin!! Esta mañana me hice mi nuevo DNI. Fue en un momento, no tardaron nada.

Ahora sólo resta renovar el carné de conducir y la tarjeta de la Seguridad Social para dejar atrás definitivamente el hecho del robo de mi bolso. Qué ganas tengo!!!!!

:D

9 de noviembre de 2008

¿Qué hacer?

No, no voy a hablaros sobre uno de los míticos libros del revolucionario V. I. Uliánov (aka Lenin) sino de decisiones sin más, de las que hemos tomado, tomamos o tomaremos en un futuro. Dilemas éticos, morales, filosóficos, de intendencia... o simplemente triviales.

¿Antropología, Cc. Políticas o una carrera técnica? ¿Me quedo a estudiar en Madrid o me marcho a Cádiz a hacer Cc. del Mar? ¿Me despido de un curro que odio por otro que no sé si me llenará? ¿Denuncio al tipo que me arrolló con su coche cuando circulaba con mi moto o paso de hacerlo y sigo adelante superando el miedo día a día? ¿Me compro la revista TIME por los cuatro euros que cuesta o los guardo y me quedo sin saber (un poco) qué se opina acerca de la victoria de Obama de primera mano, en su propio país y en su mismo idioma? ¿Me pongo los vaqueros anchos aunque mi jefe me mire mal o la falda "elegante"? Y todos los que están por llegar en un futuro.

Cada uno de nosotros debe enfrentarse a sus interrogantes a su manera, intentando buscar la opinión de los demás o sin contar con ella, tratando de hacer las cosas como considera en cada momento, de mejor o peor forma nadie puede evaluarlo. A veces nos queda la duda del "¿qué hubiera pasado si...?" pero para esos caso yo utilizo la "técnica" de los "Eskorbuto": "No hagas nada de lo que después vayas a arrepentirte pero tampoco te arrepientas luego de no haberlo hecho" Mi interpretación es: hazlo. Quiero decir, tanto si lo haces como si no el truco está en no arrepentirse. Puestas así las cosas lo hago y me quito la duda del "cómo será". En cuanto al "cómo pudo haber sido", intento descartarlo para que no peligre mi salud mental más que nada ;p

21 de octubre de 2008

Y de repente...

...llega una pequeña racha de mala suerte
:(

3 de octubre de 2008

Él



No, no es el gato se Shrek pero es mucho mejor, es Coque!! (aka Coco, aka Coconut, aka Coquenut, aka coliflor, aka súper-b) Bonito, verdad? Casi tanto como "porculero"... A veces te da la noche, te muerde o te araña o tira cualquier cosa con tal de que te despiertes y le pongas comida. Otras veces, sin embargo, cuando el constipado (como hoy) o un accidente de moto (como hace un tiempo) te obligan a permanecer en cama, se tumba a tu lado, con su cabecita en el hueco de tu axila y duerme contigo, dándote calor y, de vez en cuando, algún lametazo (o mordisquito) cariñoso.

2 de octubre de 2008

La vuelta al cole

Hay quien dice que trabajar te hace libre pero, cada mañana, cuando me dirijo al despacho, la única frase célebre que me viene a la cabeza es la de aquel legionario romano en el momento en el que Astérix y Obélix (o Asterix y Obelix) abandonaban el derruido campamento: "¡Enrolaos!, decían. ¡Veréis mundo!, repetían." Así me siento yo: engañada. No es que eche de menos la vida del estudiante: he crecido y conmigo mis responsabilidades y eso es algo que acepto sin rechistar (aunque no de forma abnegada, ¡ojo!) Sin embargo, sí que echo de menos estudiar, bueno más que estudiar aprender.

Hasta hace unos días, llegaba a casa del trabajo y el tiempo restante hasta la hora de acostarme lo dedicaba al mero ocio, sentía que me estaba anquilosando mentalmente. El ocio está bien, está genial, es fantástico!!!! Pero... ¡eh! ¡Tengo una mente! Y si no la uso de vez en cuando acabará atrofiándose. Así que he decidido poner fin a esta situación y, en plena época de crisis, ¡me lanzo de nuevo al mundo universitario!

No dejaré de trabajar y no volveré a la Complutense, sino que lo haré a través de la UNED: retomaré Ciencias Políticas. Terminaré la carrera que "abandoné" por Antropología: acabaré lo que empecé.

Por mí, por mi cerebro y por Tutatis!!!

26 de agosto de 2008

Verano

Es duro volver a la rutina después de unas maravillosas (y muy breves) vacaciones... Cuando empezaba a acostumbrarme a no madrugar en absoluto, el penetrante sonido de "chicharra" (mi despertador) me recordó que no todo es ocio, desgraciadamente. Aunque no dejo de pensar en cómo me aburriría si no tuviera otra cosa que hacer que estar tumbada en la orilla del mar o al borde de una piscina, por lo menos ahora, dentro de unos años quizás no piense igual.

Lo mejor de las vacaciones es que siempre hay una partida de scrabble que jugar, un libro que leer, una población que visitar, un paisaje que descubrir... La diversión es inagotable (en todas sus versiones)!! Es cierto que mi concepto de lo divertido ha variado un poco con los años y que mis vacaciones se han acortado mucho. Recuerdo cuando salía del cole el último día de clase con tres meses bajo el brazo para disponer de ellos a mi antojo: la vastedad del mundo aún por descubrir se abría ante mí. Noches en las que podía estar hasta tarde jugando en la calle, días que pasaba corriendo de acá para allá, subiendo a los olivos que se convertían en inexpugnables fortalezas medievales o barcos llenos de piratas ávidos de tesoros, según el día. Cuando el campo de avena era el mar más azul que hubieses visto nunca o el desierto más árido o el bosque más mágico, oscuro y aterrador. Y el constante olor a verano, siempre presente. Esa mezcla de protector solar, arena, ganado, hierba, lavanda, tierra mojada tras la tormenta, salitre y sudor limpio, todos mis veranos olían así en un momento u otro, con lo que mi memoria agrupó todos esos aromas en uno sólo. No te preocupaba volver, tan intensamente vivías el momento que no pensabas en lo que vendría después. Por otro lado, era algo que llegaba de forma natural junto con la caida de las hojas: el principio del otoño. Sabías que estaba cerca cuando tenías que empezar a poner una colcha sobre la sábana, cuando aún no hacía frío pero empezabas a dejar de sentir el calor y llegaba el momento de visitar las papelerías y hacerme con un surtido de nuevos bolígrafos, cuadernos, libros, carpetas, algo que me fascinaba.

Ahora lo veo todo de distinta manera, desde otra perspectiva. Sin embargo, el verano sigue teniendo el mismo olor y el mismo gusto: el sabor de estar comiéndote la vida a bocados.